China acelera su ritmo de crecimiento en el primer trimestre

El PIB de la segunda economía mundial aumenta un 6,9% impulsado por la inversión pública y la recuperación del sector industrial

El crecimiento de la economía china, la segunda mayor del mundo, repuntó ligeramente en los tres primeros meses del año. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, el producto interior bruto (PIB) del país asiático creció un 6,9% interanual, una décima más que la tasa registrada durante el trimestre anterior y dos más que la media de 2016. Se trata de una bonanza lograda en gran parte por las vastas medidas de estímulo del Gobierno, cuyos beneficios, sin embargo, parecen haber tocado techo.

La expansión fiscal y monetaria ha provocado un repunte considerable de la economía china desde la segunda mitad del año pasado. Crédito barato, rebajas fiscales, más gasto en infraestructuras, tirón de la inversión estatal o un sector inmobiliario cuyos precios desafían las leyes de la gravedad han alimentado al gigante, que además se ha beneficiado del aumento del precio de las materias primas y de una recuperación considerable de su potente industria y las exportaciones.

Este 6,9% está por encima del objetivo de crecimiento económico marcado por Pekín para este año, de alrededor del 6,5%, y supera ligeramente la previsión de los analistas. “China experimentó un buen inicio de año, los indicadores son mejores de lo esperado”, aseguró en rueda de prensa el portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas, Mao Shengyong.

Sin embargo, los analistas advierten de que el efecto de los estímulos va a la baja y que esta bonanza es solamente a corto plazo. El Banco Popular de China, el regulador monetario, ha subido los tipos de interés de varios instrumentos que usa para controlar la liquidez del sistema en los últimos meses, lo que se interpreta como un intento de reducir el crecimiento de la deuda -que ya alcanza el 260% del PIB-, y controlar las burbujas que se han formado en algunos sectores. Decenas de ciudades del país han tomado medidas para frenar los precios de la vivienda, lo que limitará el crecimiento del sector inmobiliario a corto plazo.

Además, en los últimos meses el auge del precio de la vivienda y de las materias primas ha alentado la actividad en sectores con un enorme problema de exceso de capacidad que forman parte de lo que Pekín llama “los viejos motores de crecimiento”. Son industrias de las que las autoridades, en teoría, quieren alejarse para ceder el trono al sector servicios, pero el Partido Comunista ha apostado por la estabilidad y la creación de empleo para asegurarse que, al menos en lo económico, el camino hacia el congreso de la formación de finales de año sea lo más tranquilo posible. Prueba del acelerón del sector secundario en el país es que la producción industrial creció en marzo un 7,6%, una cifra que no se observaba desde finales de 2014.

“La economía de China siguió experimentando un fuerte crecimiento en el trimestre pasado y los buenos datos de marzo sugieren que parte de esta fortaleza probablemente se extienda hasta el segundo trimestre”, aseguró en una nota Julian Evans-Pritchard, economista de Capital Economics. “Sin embargo, con el crecimiento del crédito que ha ayudado a impulsar la recuperación ahora revirtiéndose, esperamos que la economía comience a desacelerarse en poco tiempo”, añadió.

Un artículo de Elpais.com

 

Raul Alfonso Sosa Villanueva